jueves, 24 de diciembre de 2009

Sansón sin Dalila

Aunque no lo parezca: tu ausencia es mi fuerza
—mi casa sin puertas—.
Recuerdo a ciegas nuestros lugares-hogares
—ahora colonias poéticas—
de alguna manera siempre míos
incólumes como esperanza.

Has segado la cabellera nocturna:
catarata que escribiera de ti.
Aunque no lo quisieras
un indeleble e irreductible pastizal
está brotando de esta luz pegada al piso:
mi locura.

4 comentarios:

Rita Belén dijo...

No me cansare de recordarle que me parecen más que cheveres su poemas...!!!!
De paso feliz feliz feliz Navidad!!!

Unknown dijo...

Este poema esta hermoso...
Felicitaciones Francisco
Espero que haya tenido una muy Feliz Navidad y le deseo un muy Feliz y Prospero Año Nuevo
Un abrazo

Estefanía Luna dijo...

excelentes obras como su escritor felicidades profe sigue siendo el maestro q siempre admiré y admiro

Heracles dijo...

El poeta se desnuda como Sansón sin cabellera, pero su fuerza no está en los músculos: está en la ausencia que lo enciende. Dalila no lo debilita, lo provoca. Cada recuerdo se convierte en territorio erótico, cada colonia poética en cama secreta. La cabellera segada no es pérdida, es catarata de deseo que se derrama sobre la piel de la musa. La locura que brota de la luz pegada al piso no es delirio: es el cuerpo ardiendo por la musa, la amante que fecunda versos y desata la fuerza más indomable.