lunes, 5 de julio de 2010

Epicureísmo

He vuelto a recordar mi cuerpo
la energía en sus esquinas
la fuerza en el vientre
el cosmos sensual perdido.
“Lo que el cuerpo pida”
enuncia la primitiva
y actual filosofía.

Quisiera ser el único ayer que volvieras a vivir,
de otro modo: ¿qué le dirás a la mujer profunda
cuando alises mi silueta en tu cama
y la reemplaces con el zombi de tu antojo?

3 comentarios:

isis de la noche dijo...

;) *

¿Que se adapte a los tiempos modernos?????

Da igual si el alma sabe. Si el alma no olvida. Si para el alma no hay tiempo ni filosofía.

Unknown dijo...

Hola, espero que estes bien, un abrazo gigante

Heracles dijo...

Isis, qué certeras tus palabras… Hay verdades que no necesitan adaptarse a ningún tiempo, porque arden igual en cualquier época. El alma, como dices, reconoce lo suyo sin relojes ni teorías; pero también el cuerpo guarda memorias que despiertan apenas alguien pronuncia la clave correcta.
Quizá por eso estas líneas vuelven a ese punto donde el deseo se mezcla con recuerdo, donde un roce imaginado tiene más peso que cualquier filosofía.
El alma sabe… sí.
Pero hay instantes en que es el cuerpo quien llama primero, quien insiste, quien recuerda la forma precisa de lo que lo hizo vibrar.
Y entre ambos —alma y cuerpo— se abre ese territorio donde nada se olvida del todo, donde una presencia deja un eco que ninguna versión moderna puede reemplazar.